Wednesday, May 9, 2007

Capítulo 6

6

 

¿Las 8 de la mañana? Vaya tela, ya no recordaba qué era eso… Mira mi hijo, duerme como un angelito en mi cutre cama supletoria. Ni se inmutó con el despertador. Ni un solo movimiento. Respira suavemente, hasta parece que sonríe. Joder, no se parece en nada a su madre…

Bueno, arriba Fredi. Hoy tienes que dar todo lo mejor de ti para que no te vuelvan a despedir. No, eso no pasará por que me despidieron por culpa de Victoria, y ese problema ya no lo volveré a tener, no.

¿Mi hijo querrá ducharse o bañarse? ¿Lo hará solo ya? Coño, esto es patético, no tengo ni idea de mi propio hijo… En fin, me ducharé yo primero y luego lo despierto. Desayunar sí que desayunará. De puta madre Fredi, y ¿qué coño le vas a dar de desayunar? Joder, no es la primera vez que se queda, pero sí la primera que no tienes nada…

 

Ducha fría por la mañana, lo mejor para empezar bien el día. Mentira, lo que pasa es ¡que me cortaron la calefacción! Cojonudo, ahora sí que no le digo a mi hijo que se duche ni nada…

En fin, a ver si tengo algo en la nevera… Coño, qué bien, tengo leche, gracias a Dios. Le preparo un vaso caliente, justita me dio para el vaso. Da igual, yo no bebo leche. Le estoy despertando, el pobre no tiene ninguna gana.

- Venga, que te preparé un vaso de leche.

Sigue sin apetecerle, pero sabe que tiene que levantarse.

- Papá, ¿dónde está el colacao?

- ¿Colacao? No tengo colacao, hijo.

- Jo… es que sin colacao no me gusta…

- ¿Qué? Venga Quique, por Dios. Mira, ¿sabes por qué no tengo colacao? Pues porque vivo solo, y yo no bebo colacao porque ya soy mayor. Y claro, pensé que tú ya eras niño grande, por eso no me preocupé en comprarte…

- Sí que soy mayor, ayer fue mi cumpleaños.

- Claro, pero bueno, que si quieres voy a buscar tu colacao. Abajo hay una tienda, ¿cuál es? ¿Ese que anuncia un niño pequeño que se va de excursión?

- No, da igual, sin colacao.

Qué fáciles son los niños, no sé por qué mi ex mujer se queja tanto. Se bebió el vaso enterito, y aún me dijo que estaba buenísimo. Es el hijo perfecto, y me encanta, porque sé que por mucho que le diga su madre que soy un perdedor y un mierda, él nunca dejará de quererme.

De camino a casa de mi ex no dejó de hablar. Le encanta el metro, si hasta me dijo que es mejor que el coche de mamá. ¿El coche de mamá? Si yo fuera Victoria ya le hubiera dicho “ese no es el coche de mamá hijo, ese es el coche que mamá le robó a papá”, pero gracias a Dios, no soy así. En fin, la cosa es que me está contando un montón de cosas. Que si sus amiguitos del colegio, que si a ver cuando me acompañaba a comprar el perro, que si los juguetes de su cumpleaños… ¡Joder, no le compre nada!

- Vaya, sí que te regalaron cosas para tu cumple, pero te falta el mejor de todos.

- ¿El tuyo?

- Claro.

- ¡Lo sabía! Sabía que no te olvidarías, mamá me dijo que seguramente no me habrías comprado nada - ¡coño con esa zorra! Me está hinchando ya los cojones, ¿qué pasa? ¿que sólo le habla a Quique de que soy un hijo de puta? ¡Joder! - Pero yo le dije que no te habías olvidado de mi regalo porque te habías acordado de felicitarme.

- Pues claro que no me olvidé de tu regalo, hijo. Lo que pasa es que está encargado, me lo tienen que traer.

- ¿Y qué es?

- ¿Tú qué crees que es?

- ¿La bici? - ¿La bici? ¿Está loco? ¿Cuánto vale una bici? Además, ¿no tiene ya una?

- ¿No tienes ya una?

- Sí, pero es que esa ya es vieja, y se me quedó pequeña.

- Pero hijo, tienes trece años, el año que viene ya podrás llevar moto.

- ¿De verdad? ¿Y que me comprarás una moto? - para qué coño habré abierto la boca.

- Uy, no… pero creo que ahora van a cambiar la ley y no podrás llevarla hasta los dieciséis…

- ¿En serio?

- Pues si, en la Motociclismo hay un artículo entero, ya te lo dejaré.

Ya estamos en la parada, joder… no sé si llegaré pronto al curro. Menos mal que la casa de Victoria está al lado de la boca del metro.

 

Joder, esto sí que es un ascensor. Sólo me va a dar tiempo de darle a Quique y salir corriendo. Menos mal que por una vez ella me facilitó las cosas, ya estaba en la puerta esperándolo. Parece que se notaba mi prisa.

- Corre Quique, ven, que tu padre tiene que trabajar, y Amanda ya te preparó el desayuno.

- De hecho yo ya le preparé el desayuno… ¿Amanda?

En ese momento ocurrió lo que jamás hubiera esperado. En este preciso momento alguien sale por detrás de mi ex mujer llamando a mi hijo. En este mismo momento, ahora que esa mujer abraza a mi hijo, me doy cuenta de quien es. Y sí, es ESA Amanda. Mi Amanda. Quedo tan atónito que no me doy cuenta que las puertas del ascensor se están cerrando. Lo último que vi fue la mirada de Amanda sobre mis ojos y a mi hijo diciéndome adiós.

¿Qué coño acaba de pasar? ¿Estaba realmente Amanda en casa de mi ex mujer o fue una alucinación? ¿Estaré loco ya? Aún no puedo reaccionar, no sé si volver a subir o ignorar ese espejismo y marchar corriendo al trabajo porque voy a llegar tarde. Pero si subo Amanda sabrá que yo soy el padre de Quique, por lo tanto sabrá que estuve con Victoria. Y si Victoria no deja de decirle a mi hijo lo desgraciado que soy, no quiero pensar lo que le podrá decir a Amanda. No, pero es que seguro que ya se lo dijo, seguro que está todo el día diciendo “pues es que el padre de Quique es un perdedor, no tiene trabajo, no tiene dinero, ni siquiera tiene una casa normal”. No, no voy a subir, no puedo dejar que me conozca. No puedo dejar que sepa que yo soy el padre de Quique, el ex marido de Victoria, El Perdedor. Me voy a trabajar.

Ahora estoy en el metro y estoy pensando si hice bien en no volver a subir. Porque vale, no quiero que sepa que soy ese al que mi mujer critica siempre que puede, pero es que ella ya me vio… o eso creo. No, no, es seguro. Vi sus ojos. Vi sus ojos en los míos. Aun que claro, también fue cuando la puerta del ascensor estaba a punto de cerrarse, quizá no le dio tiempo a reconocerme… uff, vaya tela… ¿qué hora es?

 

- Lo siento Señor Márquez, llego tarde, pero es que…

- Llámame Miguel, Fredi. Y tranquilo, ya sé que no tienes coche, y el trasporte público es muy irregular - no sé si eso fue ironía o lo decía de verdad… - De todos modos son sólo 7 minutos - qué precisión.

 

La mañana de trabajo transcurrió normal, sin mucho que hacer, me pusieron a contestar el teléfono y hacer unas fotocopias. La verdad es que no llamó casi nadie, me aburrí como un supervisor de pelotas de goma… Y por eso se me hizo tan largo, que tenía pensado ir a por mi hijo a la escuela, a ver que me podía contar de Amanda, pero seguro que ya habían salido. Pero, coño, ¡si sólo son las 12! Hostia, pues me da tiempo de sobras, vamos, no creo que salgan antes… Voy a ir, no está lejos.

 

Son las doce y media y aquí no pasa nada… Lo mismo salieron a las 12… Voy a entrar a preguntar, recuerdo que a la entrada había una secretaría.

- Hola, soy el padre de Enrique Carrillo, venía a buscarle.

- ¿Tiene cita con el médico?

- ¿Perdón?

- Saldrán en media hora, pero si tiene que salir antes por cualquier compromiso lo voy a llamar - coño, pues casi mejor, así no tengo que estar aquí esperando, y lo mismo le doy una alegría a él.

- Sí, sí, llámelo mejor.

- ¿A qué clase va?

- ¿No lo sabe usted? - mirada fulminante por su parte - Eh… - risilla nerviosa por la mía - Pues va a…

Salvado por la puerta, hoy es un día de casualidades, desde luego, el que acaba de salir de una clase al fondo del pasillo es mi hijo. Quedó mirándome como extrañado, ya lo tengo corriendo hacia a mí.

- ¡Papá!

- Hola hijo, ¿A dónde crees que vas? ¿Ya ibas a saltarte la clase? Pero espera un poco hombre, que aún no estás en la universidad.

- Que no papá, que iba al baño.

- Ah, pues venga, ves al baño y date prisa que nos vamos.

- ¿A dónde? Pues al médico hijo, ¿no te acuerdas?

Lo voy empujando al baño para que no pregunte más, ahora que la secretaria no mira le guiño un ojo, él me sonríe y tira para el baño. Joder, qué listo es. Pero aun con todo la señora esta parece no creérselo del todo, sigue mirándome raro. Joder señora, que no soy un secuestrador, ¿no vio que me llamó papá? Coño, odio que me miren. Y más de esa manera.

Qué rápido mea mi Quique nos vamos para fuera antes de que esta mujer me llame de todo menos bonito…

- ¿Tengo que ir al médico?

- Que va, era un truco para sacarte de ahí.

- ¡Qué guay!

- Sí, pero no le digas nada a mamá, ¿eh? Será nuestro secreto.

- Vale - hizo gesto de sellarse los labios.

La verdad es que no sé qué coño le voy a preguntar… Es Amanda, si es que es ella… es la cuidadora de mi hijo, es quien esta con él cuando no está conmigo o con su madre, es quien juega con él, quien le da de merendar, quien lo baja al parque… Seguro que está con él mucho tiempo, incluso más que yo. Yo no estoy nada con él, y su madre trabaja. Tiene que estar mucho tiempo con Amanda. Tiene que conocerla muy bien.

- Bueno hijo, ¿qué tal tu mañana?

- Bueno… bien. Hoy me trajo Ami porque mamá tenía que entrar antes al trabajo.

- ¿Ami? - Es así como llama a Amanda, claro.

- Sí, Ami, es mi canguro. Me viene a buscar al cole cuando mamá no puede. Hoy me preguntó por ti.

 

¿Que le preguntó por mí? ¿Quién? ¿Amanda? Joder, claro, Ami es Amanda. Pero… ¿por qué le va a preguntar por mí? ¿Se acordará de mí? Porque si se acuerda no creo que sea nada bueno… Puedo recordar el OLVIDALO, lo veo siempre que cierro los ojos antes de acostarme… Bueno, no puedo parecer nervioso.

- ¿Por mí? ¿Y qué te dijo? - quedó bien, es una pregunta normal… sin ansias.

- Nada, que quien eras, y le dije que mi padre. Me dijo que le sonabas de algo. - Vaya tela, ahora le sueno…

- ¿De qué?

- No sé, solo me dijo eso. Oye papá, vamos a la tienda de chuches que hay aquí, ¿vale? Cómprame algo. Hay unos chicles con unas pegatinas de… - Me levanto pensando en si Amanda puede recordarme de aquella vez que intenté hablar con ella en su portal…

De todos modos, supongo que volveré a verla.

 

 

Posted by iña in 20:20:09
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